De manera transversal, al abordar los estudios de la población afrodescendiente, ha estado presente una preocupación por replantear su estatus como “objetos de estudio” (Restrepo, E. & Rojas, A., 2004), su invisibilidad (Guido, 1995; Arocha, J., 1998; Cárdenas, M., 2015) y exclusión (Rojas, 2008). Aunque hoy algunos autores tomen como categoría de partida la nombrada invisibilidad, lo cierto es que, posterior al “giro multicultural” (Restrepo, E. & Valencia, P., 2017), la investigación en Latinoamérica de los estudios afro ha venido en aumento (Agudelo, 2008; Restrepo & Velandia, 2017). Tomando en cuenta un ejercicio de compilación del estado del arte de los estudios afro hasta los años 90, el 60% de la producción se concentra en la región del Pacífico (Restrepo & Rojas, 2008, p. 13) para luego abandonarse y concentrarse en una teorización desde y de lo afro en Bogotá (Restrepo & Rojas, 2008, p. 14).
Los trabajos pioneros realizados por Aquiles Escalante, quien escribió sobre el Caribe colombiano:
“Esclavitud y libertad, una cadena de interdependencias… El mecanismo de libertad transitoria había tomado cada vez más fuerzas durante el siglo XVIII, hasta el punto de constituir espacios de libertad y cooperación entre gentes libres y entre estos y los que aún se mantenían en cautiverio. Una vez alcanzada la libertad, los exesclavos constituían familias y redes de parentesco con otras personas negras, indias y zambas, desarrollando procesos de poblamiento a lo largo de los ríos y quebradas… Sería ahora, en el proceso de libertad plena, que alcanzaron los máximos niveles de libertad y autonomía e hicieron las relaciones con la selva. Tal fenómeno, desdeñado por la historiografía tradicional en Colombia, apenas empieza a vislumbrarse con las recientes contribuciones. Al tiempo que se desarrollaba este proceso de poblamiento y se establecía un real de minas, matricial y varias rancherías negras diseminadas por ríos y quebradas”.
Premisas acerca del estado del arte de visibilizar y posicionar los estudios de las negritudes en Colombia
Es indiscutible la producción de Manuel Zapata Olivella. El médico, antropólogo, folclorista y escritor investigó por 20 años para escribir la novela: “Changó, el gran putas”, como solución poética luego de “pasar una noche desnudo en una de las oscuras y sofocantes bóvedas de la fortaleza de la isla Goré, prisión de Senegal en la cual eran recluidos los africanos cazados antes de su traslado en barcos al Nuevo Mundo”. Esta novela y gran epopeya es un inmenso fresco que cubre quinientos años de historia, para la cual Zapata recurrió a lo que denominó “realismo mítico” (Marilde Eliach, 19 de mayo de 2023).
Otra de sus búsquedas literarias encontró en la fábula la forma para describir su pensamiento situado en el ecosistema de la región de Tamalameque, en el Cesar:
“En vísperas de instalarse la gran Asamblea, Tamalameque fue invadida por una gran muchedumbre que irrumpió en casas, avenidas, parques, hoteles y demás sitios. Se veían los trajes más raros del mundo; por todas partes se hablaban idiomas extraños y reinaba gran confusión. Realmente, el pueblecito tranquilo se convirtió en una gran ciudad modernísima como jamás pensó el ingeniero Comején” (Zapata, 2019, p. 24).
De similar corte, el autor chocoano Arnoldo Palacios, con su libro “Las estrellas son negras” publicado en 1948, logró incomodar desde la literatura los cimientos de una nación racista, retratando las desigualdades sociales encarnadas por el protagonista, al que el hambre le hacía “chirriar el estómago”, situación que no dista de las realidades que se retratarán de Buenaventura en esta investiracción. La escritura de Palacios es hiperrealista y, por lo tanto, la encajan como política; sin embargo, más allá de este reduccionismo, lo que se encuentra es una calidez descriptiva que incentiva la imaginación. Recientemente, el gobierno colombiano declaró el 2024 como el año del escritor, causando revuelo en las élites oligárquicas que apelan por el mantenimiento de un clasismo cultural.
Este panorama da cuenta de una riqueza en diversos géneros literarios que van desde la poesía, a la novela realista y la novela costumbrista, sin dar cuenta de producciones de corte académico. Al respecto, existen libros dedicados a brindar estados del arte de los estudios afrocolombianos (Restrepo & Rojas, 2008; Echeverry, 2006), plataformas que destacan los liderazgos o recopilan las producciones de autores afrodescendientes en América Latina, como Memoria digital afro y el Centro de Estudios Políticos y Sociales Pueblo Afrocolombiano, pensadores comprometidos con la producción académica afrocolombiana, entre ellos Jaime Arocha y Eduardo Restrepo.
No obstante, con excepción del trabajo de la académica y activista Libia Grueso (2006), es poca la producción que vaya más allá de las comillas de citación y proponga la inclusión del ethos del pueblo negro en investigaciones que se salgan del estudio propio de la afrocolombianidad, y que extiendan una ontología generalizada para los estudios sociales. Esta afirmación surge luego de revisar en primera medida los centros de pensamiento del Pacífico, entre ellos: el espacio virtual de la línea investigativa de la Universidad del Pacífico-Buenaventura y las publicaciones y el énfasis investigativo de la Universidad del Valle.
Respecto a la pensadora Betty Ruth, destaco su libro “Aportes a un feminismo negro decolonial: insurgencias epistémicas de mujeres negras afrocolombianas tejidas con retazos de memorias”. Me encuentro en Betty cuando comenta sobre el título que le inspiró juntar en una sola colcha las lecturas académicas y las voces de las mujeres del Pacífico con las que compartió para elaborar un gran “tejido que puede aportar a la protección de la vida” (Ruth, 2019, p. …).
Catherine Walsh (2019) referencia el texto como sigue:
“Contemplar la razón y raigón de feminismos situados. Es construir -como dice Betty Ruth- una política de solidaridad como parte de las luchas de todxs lxs oprimidxs en contra del sistema de poder patriarcal-racista-capitalista-extractivista-moderno-colonial. Y es críticamente considerar, ante la violencia-guerra-muerte que actualmente se extiende a todo Abya-Yala, cómo pensar y hacer el feminismo hoy con y como proyecto de vida” (Walsh, 2019).
Así, luego de la revisión de las producciones citadas, revisé en el repositorio general de la Universidad de los Andes los textos asociados a la palabra “afrocolombianos” y en las publicaciones de la Maestría en Construcción de Paz de la Universidad Javeriana, revisando tesis de las maestrías en estudios culturales y construcción de paz. De otro lado, en el repositorio de la Universidad Nacional, busqué información enlazada con la palabra clave: Buenaventura. A su vez, visité los sitios virtuales de los siguientes grupos de investigación: el Centro de Estudios Sociales (CES) de la Universidad Nacional, Grupo de Estudios Afrocolombianos, el Observatorio de Territorios Étnicos, el Centro de Estudios Afrodescendientes de la Universidad Javeriana y el Centro de Estudios Afrocolombianos de la Universidad de Santiago de Cali.
3 Cardinales para bordear la investiracción
Al analizar en conjunto los postulados metodológicos y teóricos que se pueden seguir de los trabajos anteriormente citados, he señalado las contribuciones explícitas que sirvieron como guía norte en la construcción de esta investiracción. Quiero numerar tres propósitos a los que responde este escrito, que surgió como resultado de inquietudes que fueron sobrevolando al realizar el estado del arte, aterrizándolas en el campo de los estudios culturales:
El estado del arte elaborado permitió evidenciar que los materiales referentes a los estudios afro, que concentran la mayor producción en Colombia, han sido elaborados por académicos hombres blancos (Eduardo Restrepo, Axel Rojas, Jaime Arocha, Peter Wade, José Arboleda, Jaime Borja…) o por mujeres extranjeras y/o blancas (Elisaneth Cunin, Nina S. de Friedemann). De allí, me resultó interesante preguntar por qué, de acuerdo con lo afirmado por la investigadora Catherine Walsh, siendo Colombia junto a Ecuador uno de los países con los procesos sociales afros más organizados (Walsh, en Restrepo & Rojas, 2008, p. 2), no cuenta dentro de su estado del arte (Restrepo & Rojas, 2005) con una representación de producción de manos de mujeres afrocolombianas.
Intelectuales y lideresas como Libia Grueso, quien desde su experiencia situada ha escrito y ha dinamizado procesos sociales, entre ellos la cofundación de una de las organizaciones de la sociedad civil afro más fuertes: el Proceso de Comunidades Negras (PCN), es poco visible en la circulación de productos académicos. Vale la pena mencionar que el PCN es uno de los Grupos Peticionarios de la Medida Cautelar en el Estero San Antonio. Por lo anterior, busqué privilegiar la voz de las lideresas y víctimas que hacen parte del proceso de la Medida Cautelar, considerando que la investiracción es un escrito contenedor de saberes que se fueron diluyendo e invisibilizando al margen de la trama jurídica, esto es, en la producción de autos y diálogos institucionales producidos por la JEP, emitidos como validadores de la verdad del proceso. Los saberes de las buscadoras, las piangueras, los pescadores y las y los sabedores fueron trasladándose fuera del margen por no cumplir criterios de veracidad científica; estos saberes son, en su mayoría, gestados por mujeres negras de Buenaventura.
Quizá tiene una implicación el hecho de que sea el sujeto hombre blanco o, en general, la blanquitud quien llega a rellenar “las zonas de no ser” (Fanon, 1952) y que, al contrario de lo supuesto por Fanon, dicho espacio sea una zona fértil (Fanon, 1952, p. 42) desde donde surge un auténtico conocimiento del otro, incluso hasta llegar a fetichizarlo por ser un campo desconocido.
Por lo anterior, en la investiracción busqué dar cuenta de cómo se construyen en la JEP los espacios de participación de hombres y mujeres, de acuerdo con sus condiciones específicas y el poder que ejercen. Esto incluyó analizar la condición identitaria de la magistratura de la JEP, la voz de las negritudes en las audiencias y la universalidad existente en los roles encasillados a razón del género. Así quedó develada la multidimensionalidad de la identidad en el proceso de Medida Cautelar implementado en la JEP.
En el mismo sentido, y ante la reducción de la producción académica asociada al Pacífico colombiano con las particularidades que implica el estudio de las identidades negras, de víctimas, de mujeres, de lideresas, en cruce con el componente político asociado a su pertenencia étnica (Restrepo & Rojas, 2008, p. 14), la investiracción atravesó y complejizó estas categorizaciones de identidades, subjetividades y representaciones, bajo una comprensión del proceso de hibridación cultural (Canclini, 1989) que supuso la Medida Cautelar en la JEP, y respondiendo a la urgencia de nuevas perspectivas de análisis para los contextos de los pueblos negros en medio de los resquicios de la guerra en el país (Restrepo & Rojas, 2004, p. 21).
INDICE
“el tema de la Medida Cautelar haya sido la frustración, por ejemplo, la inactividad institucional. Entonces como decía Marcela, todo ese tema de la sistematización esta atravesado por el tema emocional y reducirlo a una dimensión sería desconocer que realmente la Medida Cautelar fue emocional en su momento dada por el contexto” (Atar Raya 1,23 de mayo de 2023, Buenaventura )

Investiracción elaborada por Pía Castiblanco Ávila, con la orientación de Ochy Curiel; Presentada a la Maestría de Estudios Culturales de la Universidad Nacional de Colombia, para optar por el título Maestra en Estudios Culturales
© All Rights Reserved.
Para ampliar esta visión, puede consultar el capítulo de Mesa Capital titulado ¿qué está pasando con la seguridad en Colombia? En el que dialoga la psicóloga y sanadora ancestral Yensis Bolaños sobre el contexto y la violencia que sucede en el pacífico colombiano junto a los expertos de seguridad Andrés Nieto e Isaac Morales de la Fundación PARES. Disponible en:
Una de las Madres por la Vida, al iniciar una reunión entre los Grupos Peticionarios, las JEP, y la Unidad de Búsqueda, propuso iniciar la reunión que en la JEP y en el marco del trámite de las Medidas Cautelares recibe el nombre de Mesas Técnicas, con un canción, que cantó y animó a las “señitos” es decir, a sus compañeras de búsqueda, a acompañarla con baile y aplausos.
La canción es:
Esta anécdota que en principio pareciera marcar un buen relacionamiento entre las entidades estatales y las Organizaciones Peticionarias, surge de hecho, ante el silencio de las buscadoras quienes habían solicitado que sus prácticas ancestrales fueran incorporadas en las Mesas Técnicas, lo que significaba en términos prácticos, incluir rituales al iniciar las sesiones con el sentido de llamar a los espirítus orishas para que guiarán el curso de la conversa.
Sin embargo, en esta ocasión, el malestar frente al retroceso de la construcción de un plan de búsqueda en el estero, las buscadoras no quisieron realizar ningún ritual.
La madre que sugirió reproducir la canción indicó: “Este es nuestro verdadero himno, nos recuerda cómo viviamos en la buena ventura, como llamabamos a nuestro territorio antes de que la violencia dañara nuestras prácticas ancestrales”
Esta premisa tiene eco en la publicación del medio de comunicación la Silla Vacía, en la que destacan a la lideresa Libia Grueso como “super poderosa de la organización social afro”. Puede consultar en línea a´ca:
Los súper poderosos de la organización social afro e indígena
Archivos como las “Actas de la comisión para las comunidades negras” que contienen las discusiones académicas en torno a la identidad afrocolombiana[1] a propósito de la Constitución de 1991:
https://www.dropbox.com/sh/b13mszlu227we8p/AACQRAJ3N1x8TmS2JYWnKr8Ma/document?dl=0&preview=IDENTIDA.DOC&subfolder_nav_tracking=1
Diarios de duelo de Roland Barthes. En el tiempo de mi tesis, la perra Simona Antonia falleció con 18 años y la gata Armonía con 15. Durante esos años convivimos e implicó un duelo importante que cruzó la escritura de la investiracción. Sumado al fallecimiento de mi abuela materna: María del Tránsito Aguirre en septiembre de 2024.
Revisar los trabajos de la cátedra Fals Borda, el grupo de trabajo de procesos y metodologías participativas de CLACSO y uno se sus seminarios, al que se puede acceder en el siguiente enlace: https://www.youtube.com/watch?app=desktop&v=W8bzPEgslvc. Y uno más, disponible en el siguiente enlace: www.youtube.com/watch?v=AVV4NDpREzs&t=674s
Se escribe este juego de palabras por que de acuerdo a lo expresado por las víctimas, el culto practicado por el grupo de víctimas que participa en la Medida Cautelar, es ocultado a causa de prohibiciones de los actores armados para realizar sus prácticas relacionadas con la concepción de la vida y la muerte, como el ritual de cuerpo ausente, cuerpo presente que se explicará más adelante.
De acuerdo a una de las peticionarias de Madres por la Vida, grupo peticionario de la Medida Cautelar, entiendo la familia extensa en Buenaventura como una red de vencindad, colaboración y solidaridad que arriga prácticas de beneficio común y marca sus comportamientos nutiricionales, culturales y de cuidado. El cocinar en conjunto, cuidar al hijo de mi vecina que al final, al criarse en conjunto, resulta en una familia extensa en número y extendida por el territorio.
Las referencias en corchete, hacen alusión a un dato relevante para la construcción de mi identidad, en línea a las categorías relevantes de esta investiracción. En ese caso, cuando mis padres se referían o aún se refieren a su tono de piel, lo describen como se describe en los corchetes, así se autodescriben o nombran
En la comprensión de las dinámicas de la familia extensa, las comadres son una red de colaboración entre mujeres que se reúnen alrededor de los que haceres domesticos, como puede serlo la cocina y también a compartir tiempo de disfrute como puede ser un baño en el pacífico, el canto o prácticas espirituales.
Miembro de las brigadas de paz, psicólogo actualmente consultor de DDHH. Su producción académica actualmente se centra el los efecto del proceso de paz con los grupos de autodefensa AUC https://www.peacebrigades.org/es/miembros-del-consejo-internacional. El concepto se escuchó en la sesión 6 del curso “Impactos de la desaparición de personas en el contexto de la violencia política y del conflicto” dictada por la Facultad de humanidades y ciencias sociales
Ver el informe “Estado general de la implementación del acuerdo de paz en Colombia” elaborado por el Centro de Pensamiento y diálogo político CEDIPO-CSIVI-FARC; los informes del Instituto Kroc asignado por el Acuerdo de paz epígrafe 6.3.2 como encargado de asistencia técnica para el monitoreo y cumplimiento del acuerdo de paz; igualmente los informes del CINEP, también asignado en los acuerdos de paz en el componente de internacional de verificación, en su informe se hace una mención muy pequeña a la citación de la audiencia (pp.225). Algunos análisis respecto a la aplicación del enfoque étnico se encuentran en las librerías virtuales de Verdad Abierta y un informe en PARES, sin embargo, ninguno trata el problema de investigación que se desarrolla en el presente texto.
Para profundizar, consultar el documental presentado durante la entrega de informe a la JEP por parte de la Fundación Nidya Erika Bautista y la organización Madres por la vida, disponible en la red social Facebook de la Fundación
Tal como testimonian varios exparamilitares vinculados al proceso de Justicia y paz, en especial del Bloque Calima, y por nombrar algunas de las versiones se encuentra la de HH. Esta información fue denunciada en principio por las víctimas en los documentos de solicitud de la medida cautelar presentados a la JEP, y expuesta por la FGN durante su exposición durante la audiencia.
Cada organización, configura su identidad y lucha política con diferentes eslóganes que pronuncian con vigor; así por ejemplo la Comisión Intereclesial de Justicia y paz, apoderados jurídicos de víctimas directas, integra al proceso la frase “sin olvido”. Por su parte el Movimiento Nacional de Crímenes de Estado, una de las organizaciones firmantes de la solicitud, recurren a la interjección “por nuestros desaparecidos…ni un minuto más de silencio.
Lucha política con diferentes eslóganes que pronuncian con vigor; así por ejemplo la Comisión Intereclesial de Justicia y paz, apoderados jurídicos de víctimas directas, integra al proceso la frase “sin olvido”. Por su parte el Movimiento Nacional de Crímenes de Estado, una de las organizaciones firmantes de la solicitud, recurren a la interjección “por nuestros desaparecidos…ni un minuto más de silencio.
Los términos han sido referenciados una y otra vez por las víctimas del territorio, de hecho, la-os abogada-os que hacen parte del trámite, así lo manifestaron durante la audiencia pública, disponible en el siguiente video. Las comillas obedecen a una trasliteración del informe del CNMH, Buenaventura: un puerto sin comunidad (pp. 229)
cita a Paul van Zyl, “Promoviendo la justicia transicional en sociedades postconflicto”, en Félix Reáte- gui (ed.), Justicia transicional: Manual para América Latina, Brasilia, Ministerio de Justicia, Comisión de Amnistía, Centro Internacional para la Justicia Transicional, 2011, p. 50. Disponible en:
https:// www.jep.gov.co/Sala-de-Prensa/Documents/Justicia%20Transicional%20-%20Manual%20ver- si%C3%B3n%20final%20al%2006-06-12.pdf
La organización Ilex, ha emprendido una labor de “justicia racial” relacionada con los datos de la población negra en Colombia, particularmente del Pacífico colombiano: https://www.opensocietyfoundations.org/voices/litigating-for-the-statistical-visibility-of-afrodescendants-in-colombia . Revisar por ejemplo los reportes en los siguientes medios:
https://caracol.com.co/emisora/2020/03/12/cali/1583972021_625146.html
Analizada por la CIDH en las audiencias públicas que siguen: “situación general de los derechos humanos en Colombia” (150ª período de sesiones); “situación de derechos humanos de las mujeres afrodescendientes en Colombia” (147ª período de sesiones); “Situación de derechos humanos de las mujeres en Colombia” (144ª período de sesiones) “situación de defensores y defensoras de derechos humanos en Colombia e implementación de medidas cautelares” (140ª período de sesiones). Disponibles en:
http://www.oas.org/es/cidh/audiencias/advanced.aspx?Lang=es.
El informe de país Colombia, “Verdad, justicia y reparación” aprobado por la CIDH el 31 de diciembre de 2013. Disponible en
http://www.oas.org/es/cidh/docs/pdfs/Justicia-Verdad-Reparacion-es.pdf).